TERRA BRUTORUM es un viaje por las infinitas tierras patagónicas, un recorrido circular de más de mil
kilómetros entre el mar y la cordillera, a través de la inhóspita planicie chubutense. Está basado en las
crónicas legadas por Francesco Pietrobelli, pionero explorador de fines del siglo XIX, y fundador de Comodoro
Rivadavia.
A lo largo del documental trazaremos puentes que nos llevarán del presente al pasado, ida y vuelta, para
repensar una porción de la historia de la región, de quienes la recorrieron y la poblaron. En este juego
buscaremos poner en evidencia los dispositivos con los cuales se construye la Historia a través de las
cosas mínimas que la representan. Libros, documentos, mapas, objetos antiguos serán un protagonista
más, no como fuentes de legitimación científica, sino desde su misma materialidad, como vestigios inertes
y rancios, que la mirada intrusa del historiador despierta para convertirlos en algo viviente.
Las crónicas de este pionero son tal vez una excusa. Una excusa para adentrarnos en un territorio lejano
y solitario, y evocar el pasado con la certeza de que recobrar aquello vivido también puede ser una experiencia
viva, intensa, que nos ayude a construir el sentido de nuestro equívoco presente. Por eso, más
de un siglo después volvemos sobre las mismas antiguas sendas. Como exploradores del pasado, pero
también de nuestro propio mundo.
Tratamie nto RESUMIDO
La trama argumental del film se irá tejiendo a partir de fragmentos de las crónicas de Pietrobelli escritas
en primera persona, y del relato que allí hace de los lugares y personajes que conoce en la medida en que
avanza en su derrotero. Su voz, que imagino vehemente y aguda, nos hablará en su lengua natal, el italiano,
la lengua en que escribió su libro. Y se adosarán los subtítulos en castellano.
Sin embargo, yo seré la intérprete de este viaje: el documental se encarnará en mi imagen, mis reflexiones
acerca de la historia, mis diálogos con distintos personajes, mis decisiones del presente. Mi punto de vista
hilvanado con la voz del verdadero protagonista. Por eso, se irá componiendo una especie de diario de viaje
que re-construye al otro, al original, lo que nos provocará una sensación de ir y venir en el tiempo, o de un
pasado ocurriendo a cada momento.
También se incorporarán personajes: historiadores, descendientes de los pueblos originarios, descendientes
de los primeros pobladores (blancos), coleccionistas, aficionados, etc., que nos ayuden a contar la historia,
a recrear el periodo, o simplemente nos hablen de sus experiencias de vida en la región. Se pautará con
ellos que reseñen ciertos temas, pero sin estructurar entrevistas propiamente dichas. El tratamiento tendrá
Nombre del proyecto: Terra Brutorum
Formato: HD / color
Duración: 65 minutos
un marco informal, como el encuentro -a veces casual- de un viajero ávido de relatos con un residente.
En cuanto a la propuesta estética y al ritmo de la película, se buscará representar la tensión adentro-afuera,
y un acercamiento más sensorial a la experiencia de recorrer la Patagonia. Entonces, cuando la historia se
encuentre recorriendo largos caminos solitarios, paisajes desérticos, parajes perdidos, la fotografía tendrá
un espíritu contemplativo, observacional. Con planos generales, ya en cámara fija, ya con lentos paneos, se
expresará la esencia inmanente de la naturaleza. El viento patagónico será la banda sonora única y constante
que acompañe las imágenes de la naturaleza.
Cuando la historia se vaya acercando a los pueblos y ciudades, el viaje se hará más evidente en el movimiento
(travelling) de la cámara, como cuando circulando por una ruta, las construcciones comienzan a ser
menos esporádicas, hasta volverse un continuo. Así, las imágenes se acelerarán (aunque sólo un poco) de
manera que se haga perceptible el cambio en el ritmo, el pasaje de un estado natural a uno humano. En ese
ámbito, las tomas serán más cortas y dinámicas, mayormente en interiores, y el aire se poblará de sonidos
artificiales, producidos por el hombre y sus invenciones. Además, en espacios como museos, bibliotecas o
archivos, se representará un clima más lúgubre y opresivo.
Motiva ción
En todas las familias se cuentan historias. A veces se atienen a la verdad, a veces no tanto. Por lo general,
alguno de sus miembros se apropia de ellas para mantenerlas vivas.
O para mantenerse vivo a sí mismo.
Desde pequeña escuché la historia de Francesco Pietrobelli, el padre de mi tío político Augusto. Recuerdo a mi
tío narrar orgulloso las proezas de su padre, construyéndose a sí mismo como el “hijo del fundador”. También
a mi tía, con su propia versión. Un relato de epopeyas grandilocuentes, nunca lo suficientemente reconocidas
por la Historia, así con mayúscula.
Recuerdo sentirlo como un relato ajeno, que no me pertenecía ni a mí, ni a mi sangre directamente. Incluso con
el paso de los años, y a pesar de que mi vocación me fuera encaminando al oficio de historiadora.
Hoy pienso en la diferencia entre los que hacen y los que se apropian de lo hecho por otros, y comprendo lo que
sucede cuando caemos en la cuenta de que nuestra propia historia, la que atraviesa nuestros cuerpos, la que
vivimos y experimentamos cada día, no alcanza. Que nunca va a contarse en los libros.
Mis tíos han muerto; para bien o para mal, se ha perdido la posibilidad de escuchar su testimonio. Sin embargo,
siento que el relato se ha liberado. Simplemente es. Reside en los libros y en los documentos que, paradójicamente,
he heredado. Ahora que me dedico a la tarea de construir la Historia. Ya que esta se construye. ¿O
se vive? Hoy la historia es mía. Iré a buscarla allí donde transcurrió, en esa tierra implacablemente árida de la
meseta central de Chubut.
Es tiempo de salir a explorar los caminos. Es tiempo de hacer.
Me intriga en todo esto el valor atribuido a la imagen, a la forma: una familia tradicional no levanta sospecha,
y una no tradicional lo hace. Me interesa el desvanecer del límite entre el interior de una persona y lo que le
condiciona desde fuera. Es un terreno dinámico y difuso. ¿De donde o de quien surge la proyección de nuestra
imagen: es nuestra o de otros? ¿Y como la imagen que construimos de nosotros mismos llega a convertirse en
el modelo para nuestro desarrollo?
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